Equipo científico de investigación histórica

LA CONTRIBUCIÓN DEL PUEBLO INDIGENA SALVADOREÑO AL DESCUBRIMIENTO DEL TERRITORIO DE CALIFORNIA



IDENTIDAD CULTURAL Y HUMANISMO

V CONVENCIÓN DE SALVADOREÑOS EN EL MUNDO, LOS ÁNGELES, CALIFORNIA

Dr. Sigfredo Cabrera Rajo
Lic. Miquel A. Rivero Altí


COMUNICACIÓN:


Primera parte: Alvarado, el adelantado

La memoria histórica de la entrada en la Historia Moderna de los actuales países centroamericanos, después de quinientos años del encuentro de las dos culturas, aun esta por escribirse, desde el punto de vista imparcial, ni vencedores ni vencidos, sin pasiones de plumas agradecidas que han distorsionado los hechos. Hombres de Castilla, y extremeños España, y las comunidades indígenas centroamericanas, se verán arrollados por un torbellino de acontecimientos incapaces de detener, ni prevenir, dentro del caos de la aventura de los castellanos durante el siglo XVI, se desarrollarán unos hechos coyunturales y casualidades que destrozan a las dos grandes culturas amerindias Aztecas e Incas, como a otras comunidades minoritarias menos desarrolladas culturalmente.

Los acontecimientos históricos actualmente escritos, han sido distorsionados, se ha hecho una “historia de controversia”, La historiografía, centroamericana, y especialmente la de El Salvador, escrita con pasión y vista por los herederos de los conquistadores, como por historiadores parciales, que ensalzan la gesta heroica de los vencedores, comparando o trayendo a memoria hechos mitológicos griegos o personajes de la misma, ya que esto era símbolo de cultura de personas ilustradas de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX.

En algunos casos, la falta de escuela de formación de historiadores, como los historiadores contemporáneos nacionales, no han podido realizar una investigación profunda de temas tan importantes de como era la cultura de finales del siglo XV y principios del XVI, su legislación, la actuación del adelantado y su hueste en el teatro de operaciones; fundación de ciudades; elección del cabildo y administración del territorio; tampoco un análisis comparativo del expansionismo de los adelantados: Alvarado, Pedrarias, Montejo,; de la nueva legislación indiana, cambiante por motivos morales y políticos, en cada una de las zonas capituladas, interpretar el hecho de poblar, como territorio ocupado, ya sea por hecho jurídico notarial o real. La ausencia de un apoyo a la investigación, como de formación científica, ha provocado que profesionales de otras ramas no especializadas en historia se hayan dedicado en su tiempo libre a escribir sobre los hechos históricos, que sin querer, su interpretación ha provocado la “historia de controversia” en El Salvador.

Por otro lado, la pérdida o destrucción de las fuentes documentales de la memoria histórica escritas por los propios protagonistas, para llenar los vacíos históricos, en la mayoría de los casos, ha sido destruida por el paso del tiempo, inundaciones, fuego, expolio y por el desinterés de sus gobernantes por conservar este legado, que hoy día, pudiera aclarar la trayectoria histórica, de su gente y tierra.

La escasa bibliografía centroamericana, no llena los múltiples vacíos que representan los siglos XVI, XVII y XVIII en Centroamérica. Estas tres etapas del origen de la mayoría de ciudades levantadas por los hombres de Castilla, posteriormente, llamados españoles, que se volvieron sedentarios en estas tierras por su afán de alcanzar la gloria, nobleza y enriquecimiento, utilizando sus variables tecnológicas y saber práctico, de acuerdo a su sistema de valores, darán el génesis a una sociedad mestiza que llega a nuestros días.

En Centroamérica, los Adelantados conquistadores que aún vivían, como los más importantes hombres de sus huestes asentados en las ciudades y pueblos fundados por españoles, en el territorio conquistado por ellos, gozaban de ricas encomiendas y repartimientos de indios, como miembros del Cabildo, habían impuesto un sistema de explotación casi feudal, desde el inicio de su presencia en las comunidades indígenas, pactando con la Corona sus privilegios, dicho sistema de explotación del indígena, con sus variables castellanas, continuara a lo largo de los siglos XVII, XVIII, de la colonización, herencia recibida por los nuevos actores del poder, la oligarquía nacional, representada por los curas terratenientes, ricos comerciantes y funcionarios de la corona más influyentes, cuya coyuntura los convierte en lideres de los hechos del cambio, pero sin la participación del indígena, ni los mestizos. Los siglos, XIX XX, La herencia del sistema y poder, continuara en la nueva burguesía, que de terratenientes, se convierten en financieros. La variable española, por tener medios y conocimientos, en un primer momento, robó al indígena su oro y plata, barrio los ríos con mano de obra indígena obligada, agotado el oro en los ríos, empleo a los indios de su encomienda a explotar minas, exponiendo al indígena a cambios climáticos, hombres de la costa fueron llevados a zonas de montaña, donde murieron. Agotado los yacimientos, pusieron los ojos en la variable indígena agrícola, especialmente, “el cacao”, las ricas pepitas enriquecería a un determinado grupo de encomenderos comerciantes, que por las coincidencias, también eran hombres de “Salamanca” que conocían el comercio y la importancia de los productos agrícolas.

En el Reino de Guatemala, la provincia de San Salvador, la región de los Izalcos y otros pueblos, eran productores del preciado cacao, que se utilizaba como moneda de intercambio de productos artesanales y agrícolas entre los indígenas, el excedente de producción, era exportado a Guatemala y México desde la época prehispanica, el español supo aprovechar esta variable y los testimonios escritos así lo certifican. Se obligó a pagar tributos excesivos en “cacao” y otros productos a los miembros de cada comunidad, trabajar sin cobrar sueldo alguno, en sus casas y sementeras, cubrir las necesidades de las mismas y cuidar de sus bestias.

En el continente, el expansionismo español continuo, la colonización era imparable, miles y miles de españoles se asentaron por el extenso territorio, Los españoles trasladaron al nuevo mundo toda su herencia romana, griega, fenicia, celta, germánica y árabe, un gran cúmulo de saber en arte y en cultura, agregado el torrente humano de miles de personas en busca de otros horizontes: descubrir, conquistar y poblar los extensos territorios amerindios, cuyas ciudades y pueblos en algunos casos, aún llevan apellidos de sus explotadores encomenderos, por desconocer la historia real de estos actores.

Podemos agregar asimismo, que imágenes veneradas en España, como Sant Salvador disperso por toda la Península en el siglo XVI, con pequeñas iglesias y grandes catedrales, como La Seu del Salvador, en Zaragoza, Sant Salvador, en la romana Tarragona, la sevillana iglesia de El Salvador, donde se despedían aventureros, soldados y adelantados o la morena Virgen de Guadalupe, madre y protectora extremeña, se convirtieron en Padre y Madre de la América mestiza. Colón para congraciarse con los Reyes Católicos puso San Salvador a la primera tierra que piso. Pedro de Alvarado, como alumno aventajado, también utilizó esta estratagema para denominar San Salvador, a una región llamada Cuscatlán con pueblos indígena, dominada por una fuerte y rebelde comunidad prehispánica “Pipil” en la mayoría del territorio, que formaría la Provincia de San Salvador.

La paradoja del destino, estos duros e incansables hombres guerreros de mar, de selvas y montañas, murieron, unos por mano de sus hermanos de sangre, los propios españoles: canibalismo, intriga, ambición, enfrentamientos y los más por el mal genético de éstos, la envidia. A unos pocos de estos intrépidos hombres se les recuerda. Pero la mayor gesta de estos irrepetibles hombres, es la creación de nuevas naciones que dieron génesis al extenso mestizaje de los actuales países de la América castellano-hablante, con sus errores y aciertos, están presentes en las nuevas generaciones de los hispanoamericanos, iberoamericanos o latinoamericanos, denomínelos como quiera, pero tienen sangre española y amerindia, una fusión histórica, irrepetible en el tiempo y espacio.

Estas líneas están exclusivamente dedicado a un personaje, muy especial: El Adelantado Don Pedro de Alvarado, Capitán General y Gobernador del Reino de Guatemala. No pretendemos hacer una biografía del personaje, sino dar a conocer su actuación como conquistador, Gobernador y Capitán Mayor, especialmente en Guatemala, Honduras y la Provincia de San Salvador (actual El Salvador). Su actuación dentro de este territorio, nos lleva, paso a paso, al expansionismo castellano en los actuales países de El Salvador y Honduras, como el resto de las aventuras de este atrevido aventurero. El éxito del expansionismo castellano en México, como en el resto del continente americano, fue gracias a diferentes variables que portaban los castellanos que actuaron entre sí:

1.- Tecnología: armas ofensivas y defensivas
2.- Conocimientos de habilidad y destreza
3.- Organización administrativa.

Escribir sobre la historia moderna de El Salvador, cinco siglos ocultos en el baúl del tiempo, es adentrarse en un mundo sinuoso, desconcertante, lleno de interrogantes, posibles, supuestos e hipótesis sin contrastar, llegaron a convertirse en realidades que algunas plumas de la vieja escuela, vienen repitiendo lo escrito por los que se han dedicado a ensalzar hechos heroicos en batallas no existentes, fundación de la villa de San Salvador, sin que hubiera personal operativo para llevar a cabo la pacificación y fundación, desconocimiento de la legislación castellana para poblar, repartir y colonizar un territorio. Conquistar, colonizar y expansionismo esa era la consigna. Sólo había vencedores, se callaron las voces de los vencidos, los que sobrevivieron, los gentiles de Cuscatlán.

La celebración del V Congreso de Salvadoreños en el Mundo, nos ha dado una oportunidad, para investigar y aclarar ciertos vicios históricos, que no solamente han confundido la realidad de unos hechos que hicieron unos actores muy especiales, en una época donde primaba la búsqueda del oro, el enriquecimiento fácil, el ascenso social como hidalgo y vivir a costa del esfuerzo de los vencidos. Por todo esto, el equipo de investigación español, ha hecho esta investigación de unos hombres especiales, en un siglo muy convulsionado y sin humanismo.

Por lo arriba expuesto, hemos denominado a la historia de Cuscatlán o Provincia de San Salvador en el siglo XVI, “historia de una controversia”. Según los datos aportados por los conquistadores castellanos de los pueblos pipiles, lencas, pocomanes, chortíes, jincas y matagalpas (nahuat, mayences, grupo lingüístico autónomo, grupo Matagalpa o chontal de nicaragua), se habían dividido el territorio en varios cacicazgos dominados por Cuzcatlán, centro principipal del cacicazgo, con sus fronteras no definidas ni delimitadas, salvo lingüísticamente, como lo anotaron en sus relaciones a la Corona. Cuscatlán era un jardín bien cuidado por sus habitantes, rico en fauna y flora.

El Adelantado Pedro de Alvarado y su hueste, derrota al ejército pipil, cuyas armas ofensivas y defensivas, no podían detener a los castellanos, curtidos en batallas europeas y con un saber practico de tácticas, de armas y dominio del caballo. El pueblo indígena, practicaba una democracia militar, organizada en el régimen tribal, con propiedad común de la tierra, pasaron de una sociedad clasista y esclavista en desarrollo, a convertirse en indios y esclavos, alterando sus formas de explotación de la tierra, sociedad, religión y poder político.

La derrota del ejército pipil en dos grandes batallas y los enfrentamientos en diferentes pueblos de Cuscatlán, dejó en inferioridad operativa a los pipiles, la superioridad tecnológica, su capacidad de movilidad de su caballería y el apoyo del grupo indígena méxica y auxiliar de Guatemala, no dejó otra opción que la retirada a los bosques para practicar la defensa de su tierra, hostigando y obligando a los castellanos a una lucha en la cual no estaban acostumbrados por el desconocimiento del área boscosa. Su rebeldía obligó a declararlos, según el requerimiento castellano, como traidores alzados y rebelados contra el servicio de la Corona, los castellanos, les harían la guerra y los que fueron capturados, serían esclavos y los herrarían como tales, es aquí donde da inicio la tragedia moderna y contemporánea del pueblo de Cuscatlán .

Aquí inicia la hecatombe para los cuscatlecos, no había ejército capaz de parar a los castellanos, pero tampoco los castellanos disponían de gente para someterlos, los pipiles, aterrorizados por la crueldad de los castellanos en el campo de batalla donde murieron lo mejor del ejército pipil, la presión psicológica del ejército mexica (tlacastecas) y guatemalteco, con sus crueldades a las comunidades, dejaron indefenso a los pueblos de Cuscatlán, solo quedaron los gentiles, los labradores, los cultivadores, los cuidadores del “jardín bien cuidado”, los que serían aculturizados para mantener el parasitismo castellano del colonizador y las arbitrariedades del Adelantado Pedro de Alvarado en su expansionismo en busca del “país de las especies”.

Construyó y envío una Armada al mando del Tesorero Castellanos rumbo norte hasta alcanzar las tierras y la actual bahía de California. No tuvo relevancia alguna. 2 armadas más, una a Perú, construyó otra armada con Juan Rodríguez Cabrillo, en busca del “pais de las especies”. La utilización de mano de sobras indígena para el transporte, trabajo laboral, mantenimiento, avituallamiento, logística, etc. Etc., fue a costa de los indígenas de la provincia de San Salvador. Provoco la casi desaparición de la villa de San Miguel, levantamiento de las comunidades que se refugiaron en Chonchagua, oportunidad para atacarlos y hechos esclavos, incorporados al servicio como tales en la armada en el golfo de Fonseca. Unos murieron de agotamiento, sin alimentación, otros se ahogaron al querer huir de las naves, los que le acompañaron, murieron en la ruta del perú, otros fueron vendidos en el lote que compro Pizarro y almagro. Las bajas temperaturas acabaron con 9 españoles de su hueste, entre mujeres y hombres, además, casi todos los esclavos negros e indios de servicio que llevaba.

Pedro de Alvarado estaba enterado que los conquistadores-encomenderos de la Villa de San Salvador habían enviado cartas y informaciones con un vecino de ella (Pedro Nuñez de Guzmán) que había ido a Castilla, ante su Majestad y al Real Consejo, sobre las encomiendas que había quitado, esclavos que había llevado y otras acusaciones que le hacían, al marcharse al Perú, agregado que sacó muchos vecinos de algunas ciudades y villas. Alvarado justifica no ser verdad, porque de los vecinos que llevó que tenían repartimientos no llegaron a 10, al contrario, quedaron avecindados muchas personas que no pudo llevar y que esta tierra “es bastante para darles de comer”, Alvarado esta afirmado la riqueza agraria del país. Participa que cada día pasa tanta, que esta maravillado de no haberse despoblado la ciudad de México, con toda aquella tierra y con la gente que sobra, se esta poblando y acabará de poblar la villa de San Miguel, que esta junto al río de Lempa y se poblarán y conquistaran otras provincias cerca de ésta, que por ser lugares fragosos no se habían acabado de conquistar ni han servido a derechas.

El proceso de residencia e información secreta que realizó el oidor Alonso de Maldonado respecto a la villa de San Salvador, le aparecen entre otros cargos, que la mayor parte de la armada que fue al Perú, la hizo con indígenas de la villa de San Miguel, así de su encomienda como los que estaban encomendados a otras personas, obligándoles a cortar y cargar tablas, hacer pez, transporte de mercancías y municiones del desembarcadero del norte al puerto del Sur, donde se hacían los navíos, dando para ello mandamientos por la autoridad de que representaba y que los nativos recibieron mucho trabajo y fatiga.

A folio 36, en el 33 cargo se le hace cargo al dicho adelantado que estando poblada la villa de San Miguel en la Gobernación de Guatemala, el dicho Alvarado la despobló y llevó a los vecinos de ella en su Armada, consintiendo que los dichos pobladores llevasen a los indios que allí tenían atados y contra su voluntad, para llevarlos como los llevaron en la dicha Armada. Aparecen como testigos: Gaspar Arias, a hoja 32, Diego de Monroy a hojas 41, Gonzalo Ronquillo, a hoja 52, Francisco del Castillo, a hoja 60, Antonio de Salazar, a hoja 67. Y responden que es público y notorio, como la pregunta dice, se despobló la villa de San Miguel, que el testigo pasó por el sitio y la vio despoblada, que no había en ella ninguna persona y que los indios que pudo llevar los llevó para servicio de su persona. Se despobló la villa de San Miguel y escucho decir había ido en la armada y que cada uno había llevado su servicio en la armada.

Aparecen como testigos: Pedro de Portacarrero, a hoja 304, entre otros responde que sabe que junto a la villa de San Miguel esta un peñol de guerra y que el adelantado lo mandó conquistar y se conquistó y ganó, que era junto a la villa y se apaciguó y que cuando se fue a León, quedo la villa de San Miguel con sus alcaldes y regidores y que este testigo le vio y supo como les había mandado por un mandamiento que no despoblasen ni desamparasen la villa y después que este testigo llegó a León, supo el adelantado el despoblamiento de la villa y que lo quiso castigar y le huyeron los alcaldes y anduvieron al monte y como era otra gobernación donde el no mandaba, no pudo ejecutar justicia y que hacía poco días el Adelantado se hizo a la vela, al tiempo que se embarcó con los que llevaba, por donde se cree que no mandó despoblar la villa ni fue por su consentimiento.

Otros Testigos: “Francisco Calderón, declaraba en la hoja 335 de dicho juicio, Fernándo de Illesca, en la hoja 380, García de Salinas, en la hoja 425. Dicen que es verdad y la saben como en ella se contiene, porque se hallaron en la conquista del peñol, porque oyó decir que había conquistado y ganado el peñol que estaba en guerra, que había ganado el peñol que estaba metido en el agua y que quedó gente en tierra.

Continúan otros testigos: Pedro Rodríguez de Carmona, en la hoja 323, Francisco de Calderón en la hoja 331. A la cincuenta pregunta respondió que sabe que la villa de San Miguel y Puerto de Fonseca, porque había estado en ellos, que de esta ciudad a la villa de San Miguel podrá haber setenta leguas, poco más o menos, y al puerto de Fonseca ochenta y dos leguas, poco más o menos, que es hacia la Provincia de Nicaragua, que oyó decir que el dicho adelantado había allí herrado cierta cantidad de esclavos y cree este testigo que si los hubiera de traer a esta ciudad a herrar, que se escaparían algunos de ellos y se murieran, por ser la gente fugitiva y sacándolos de sus naturaleza se mueren y enferman muchos, y esto dio por respuesta.

A la cincuenta y nueve pregunta respondieron, que la villa de San Miguel había poco que se había poblado. A la sesenta: que no sabe la provincia de Naco, porque no ha estado en ella, pero que ha oído decir que el dicho adelantado había servido a su Majestad en la ir a pacificar, y que se oyó decir que había hecho allá esclavos y que lo demás en la pregunta contenido no la sabe.
Al treinta y cuatro cargo que se hace al Adelantado Pedro de Alvarado que a causa de la dicha armada en el pueblo de Iztapa donde la dicha armada se hacía y otros pueblos de la costa del sur quedaron muy fatigados y perdidos, así por la armada, como por los muchos españoles que allí residían, como por llevar muchos indios cargados de la dicha costa, llevar los bastimentos de la armada a León. Vista la información lo remite a la última sentencia por el juez dada.”

Fracasado militar y económicamente en su expedición indiana de su vida. Pero más significante es su presencia en dos ocasiones en la Corte de España, recibido con honores, hasta su muerte en tierras mexicanas en 1541 en una expedición no planificada, arrollado por un caballo a un precipicio en su retirada en una acción bélica contra los indígenas. El adelantado Pedro de Alvarado de los 15 años que ejerció como Gobernador, más de la mitad de este tiempo, estuvo ausente de Guatemala con sus proyectos en busca del país de la especiería, que jamás encontró, su obsesionada búsqueda sería el final de sus días.La mayoría de los escritores que han dedicado líneas a este impulsivo capitán, lo describen como un hombre hiperactivo. Para Hinojosa es un “tipo clásico del aventurero español del siglo XVI, lo fue Pedro de Alvarado. Audaz, ambicioso, cruel. Ávido de gloria y de honores no rehuyó peligros, ni respetó jerarquías. Su camino quedó sembrado de cadáveres y ruinas. Pasó sobre charcos de sangre(1).

Pedro de Alvarado como aventajado alumno de Cortes, puso en práctica el estribillo que corría entre los Adelantados:

Dios esta en el Cielo.
El rey esta lejos.
Aquí mando yo.

Segunda parte : El descubrimiento


La construcción de la Armada

El adelantado Pedro de Alvarado había conseguido algunos sueños de su vida: dirigir la micro política de un extenso territorio, fue el único gobernador con dos gobernaciones, logró dar salida y comunicar su gobernación de Guatemala con la mar del norte, aseguró la frontera occidental de Guatemala con Nicaragua con sus imprecisos límites, la frontera norte entre El Salvador y Honduras pasó a formar parte de su gobernación y no obligaba al que se consideraba su conquistador, a modificar límites territoriales que él y sus hombres habían recorrido, al contrario, demostró tener más poder que el adelantado Francisco de Montejo, al quitarle el pueblo del “Asistente” o Ocotepeque que estaba en disputa en los imprecisos límites que Montejo imponía. Nadie más podía hacerle sombra a su proyecto de unificación de todo un territorio que había conquistado, poblado y expandido con sus lugartenientes y capitanes. Su política militar basada en lo que contemporáneamente se denomina en términos militares “tierra arrasada”, la empleó para destruir pueblos que no aceptaron en un principio someterse a Castilla, así logró que la Corona diera vía libre a su política esclavista, destrucción y muerte de miles de indígenas y sus líderes. La esclavitud de los rebeldes indígenas le proporcionaba rentables beneficios para mantener sus proyectos aventureros y que el mismo justifica en sus cartas a la Corona. Sólo le queda iniciar la expedición que le llevará alcanzar su meta y hacerse famoso, rico y poderoso, como su admirado Capitán General Hernán Cortés.

Desde Gracias a Dios escribe al Ayuntamiento de la villa de San Salvador participando su proyecto de construcción de la Armada para poner rumbo a Molucas y pide la colaboración del mismo para poner a punto las naves, consciente del poder económico de los vecinos de la villa de San Salvador, especialmente de los pueblos productores de cacao y productos de la tierra, como a la explotación del trabajo y pago de tributos del indígena de Cuscatlán, no duda en apremiar al consistorio y a los vecinos, pidiendo mantenimientos, participación en la empresa, en la que ningún vecino encomendero se podía negar, amparado en las instrucciones del Monarca. Los encomenderos recurren a la Corona para evitar que le quiten sus encomiendas o se enrolen en la aventura.

Bartolomé de las Casas, escribió: “...Mató infinitas gentes con hacer navíos llevaba de la mar del Norte a la del Sur, ciento y treinta leguas, los indios cargados con anclas de tres y cuatro quintales, quese les metían las uñas dellas por las espaldas y lomos; y llevó desta manera mucha artillería en los hombros de los tristes desnudos; e yo vide muchos cargados de artillería por los caminos, angustiados. Descasaba y robaba los casados, tomándoles las mujeres y las hijas, y dábalas a los marineros y soldados por tenellos contentos para llevallosen sus armadas; henchía los navíos de indios, donde todos perecían de sed y hambre. Y es verdad que si hobiese de deci, en particular, sus crueldades, hiciesen un gran libro que el mundo espantase.”(2)

En 1542 Juan Rodríguez Cabrillo, portugués, es comisionado por Pedro de Alvarado para la construcción de la Armada. ¿Pero quién era Cabrillo? Fue un autentico “conquistador”. Es uno de los miembros de la expedición de Pánfilo de Narváez, que el gobernador de Cuba, Diego de Velazquez, envió a México con el fin de someter a Cortés. Gracias a las informaciones de los aztecas, transmitidas a través del propio Montezuma, pudo Cortés emboscar a esta fuerza que venía a someterlo y luego de capturar a los miembros de la hueste les dio la oportunidad de participar en la conquista de México. “Fue de los primeros conquistadores de la ciudad de Mexico y de Guaxaca. y de la provincia de las Chontales y Mixces y después de todo esto paso a la provincia de Guatemala en compañía del adelantado Alvarado donde sirvió a su majestad dándole las ballestas y de capitán hasta que se apaciguo y reduxo al servicio de su majestad”(3). Cabrillo y Alvarado, suponemos que fueron unos de aquellos sobrevivientes de la “Noche Triste” que se refugiaron en Tlaxcala.

Su participación en la hueste conquistadora, fue de ballestero y soldado de caballería, pero demostró sus dotes naturales como navegante y marino, construyó los pequeños bergantines que utilizó Cortés en la cruenta batalla de la derrota de los aztecas en Tenochtitlán.

Finalizada la conquista del Anahuat, Juan Rodríguez Cabrillo continuó a Guatemala con Pedro de Alvarado y tomó parte en la fundación de la ciudad donde se lee su firma “Juan Rodz”, se les dio por encomienda los pueblos de Coban, Jumaitepeque e Tacuba e Xolotenango y otros, que el dicho pueblo de Coban es Cabeza de esta provincia de la Verapaz., que vacaron por muerte de Sebastián de Mármol, que todos los dichos pueblos referidos valían mas de doce mil pesos de minas de renta. Volvió a la Península donde se casó con doña Beatriz Sánchez de Ortega. De regreso en Guatemala tuvieron dos hijos: Juan Rodriguez y Diego Sánchez.

El puerto más favorable es Iztapa en la costa de Guatemala, donde condiciona un improvisado astillero, posteriormente se traslada a Acajutla,, las posibilidades de gente y abastecimientos lo resuelve con los indígenas de los pueblos más ricos y comarcanos, Izalco y Naguizalco y los incluidos en términos y jurisdicción, donde murieron muchos en las obras de construcción de la Armada, agregado el hecho de que los ricos encomenderos le prestan apoyo, aunque no de su agrado, no obstante, piden y defienden sus derechos en Castilla, como lo mencionamos anteriormente.

La Armada se puso en construcción, se construyeron en Iztapa bajo la dirección de Juan Rodríguez Cabrillo, que también lo nombra como Alcalde Mayor, para poner orden entre los castellanos que estaban en el puerto. Los trabajadores de los astilleros de Iztapa eran indios. Alvarado de Paz Mayordomo de Pedro de Alvarado, era el administrador de cuentas, las naves se llevaron a carenar a Xirualtique (Bahía de Jiquilisco) y las reunió en Acajutla:

13 naves
Una galera
Un patache
700 hombres de pie y caballo
50 caballos
Indios de servicio

En carta dirigida al emperador el 18 de noviembre de 1539, le informaba Alvarado que tenía preparada, una armada compuesta de doce galeras y naos gruesas, una galeota de veinte bancos y un bergantín de trece y que la había construido rápidamente con el propósito de embarcarse en el próximo mes de enero.


La partida

Una vez artilladas, armadas y abastecidas todas las naves, Alvarado parte en el mes de septiembre de 1540, en la nao capitana “Santiago” y Cabrillo en la suya “San Miguel”,(construida bajo su cargo) les acompaña Juan de Alvarado, sobrino, con el nombramiento de regidor de la primera villa que se fundase en la Provincia del Poniente, el encomendero Francisco Girón, amigo de Alvarado y otros castellanos en busca de la aventura, lleva a sus esclavos negros, indígenas y cincuenta caballos. Pone rumbo a Nueva España y deja como gobernador interino y Teniente de Capitán General a su cuñado Francisco de la Cueva, como una deuda entre los vecinos: 500 pesos al Tesorero Castellanos, al Contador Zorrilla y al veedor Ronquillo. Al obispo Marroquín 1.350 pesos. Había hombres llegados de Nueva España, Honduras, Nicaragua y del Perú. En Nueva España tuvo conocimiento de las historias del viaje de Fray Marcos de Niza de la existencia de 7 ciudades de Cíbola, localizadas imaginariamente hacia el norte de México.

Algunos historiadores colocan la fecha de su salida de Acajutla en los primeros días del mes de junio de 1540, Oviedo la fija en agosto de aquel año por referencia de Bernaldo de Molina, criado del adelantado. Sin embargo, Alonso de Torres, que se embarcó en una de las naves y fue uno de los pocos expedicionarios que llegaron hasta la Especiería en 1542, dice que la armada salió del puerto de Acajutla por el mes de septiembre. Esta fecha parece más probable porque acorta el tiempo transcurrido entre la salida de Acajutla y la reunión del adelantado y el virrey de Nueva España en la provincia de Michoacán, que tuvo lugar en los últimos días de noviembre. Confirma además esta noticia el tesorero Francisco de Castellanos en carta dirigida al rey el 14 de octubre de 1541, diciendo que Alvarado salió de Acajutla el 1º de septiembre de 1540.

La armada llegó sin contratiempo al puerto de la Navidad, situado a los 19° 13' de latitud norte y a unos kilómetros al noroeste del actual puerto de Manzanillo. Los jefes de la expedición no tenían otro objeto al hacer escala en ese lugar que proveerse de agua fresca y alimentos, pero el destino había dispuesto las cosas de manera totalmente diferente.


Muerte del Adelantado Pedro de Alvarado

En Jalisco, México, Alvarado, se reunió con el Virrey Antonio de Mendoza y llegan a un pacto de repartirse los beneficios que Alvarado encontrara en la expedición. Estando Alvarado listo para partir de Jalisco, los indígenas se rebelaron y el gobernador de la Provincia de Oñate le solicitó ayuda. El Adelantado Pedro de Alvarado impetuoso como siempre, no espero a más gente, atacó a los sublevados que estaban defendiendo su plaza en el Peñón de Nochitlán. Los naturales defendieron duramente su posición e hicieron retroceder a los castellanos y el Capitán Mayor Pedro de Alvarado, accidentalmente es arrollado por un caballo y lo arrojó por el precipicio muriendo ambos el día 4 de julio de 1541.

Bartolomé de las Casas sobre este apartado escribió:
“...Dos armadas hizo, de muchos navíos cada una con las cuales abrasó, como si fuera fuego del cielo, todas aquellas tierras. ¡Oh, cuántos huérfanos hizo, cuántos robó de sus hijos, cuántos privó de sus mujeres, cuántas mujeres dejó sin maridos, de cuántos adulterios y estupros e violencias fué causa.! ¡Cuántos privó de libertad, cuántas angustias e calamidades padecieron muchas gentes por él! ¡Cuantas lágrimas hizo derramar, cuántos suspiros, cuantos gemidos, cuántas soledades en esta vida e de cuántos dan nación eterna en la otra causó, no sólo de indios, que fueron infinitos, pero de los infelices cristianos de cuyo consorcio se favoreció en tan grandes insultos, gravísimos pecados e abominacions tan execrables¡ Y plega a Dios que dél haya habido misericordia e se contente con tal mala fin como al cabo les dió.”(4)


Expansionismo a las Californias

Comisionado por Alvarado y autorizado por el Virrey Antonio de Mendoza, el 27 de junio de 1542, emprende la aventura el almirante Juan Rodríguez Cabrillo con la esperanza de encontrar la mítica y rica ciudad de Cibola, que la ubicaban en algún lugar al norte de la costa del Océano Pacífico, además de buscar el inexistente paso o Estrecho de Anián que se decía unía al norte los océanos Pacífico y Atlántico.

La ruta era explorar el pacífico norte, la península de Baja California y el Golfo de California o Mar de Cortés, cuya expedición de Francisco de Ulloa, Fernando Alarcón y Domingo del Castillo, habían descubierto y explorado, demostrando que la península de Baja California no era una isla, si no que estaba unida a tierra firme y rodeada de agua por un golfo (de California) y la mar del sur (Océano Pacifico).

Tres naves componen la expedición que parte del puerto de Navidad, Colima, México, siendo almirante de la expedición Juan Rodríguez, al mando de la nave San Salvador. En las naves la composición orgánica era de marineros, soldados, indios de servicio, un sacerdote, abastecimientos para dos años, animales en pie y mercancías.

En su ruta recorre la costa de Colima y pone rumbo hacia la península, la cual divisó el 3 de julio, llegó a San José del Cabo (baja California) y bajó a tierra por provisión de agua. El 13 de dicho mes descubre la Bahía de Magdalena a la que denomina así. Siguiendo su rumbo el 5 de agosto descubre la isla de Cedros en la cual hacen campamento hasta el dia 10 de mismo mes. Sigue su ruta costeando la península de Baja California levantando mapas y el 17 de septiembre arriban al puerto de Ensenada (México) al que llaman San Mateo.

Continúan el viaje y el 28 de septiembre de 1542, el Almirante Cabrillo da con un puerto muy bueno y seguro, descubriendo la actual bahía de San Diego (California) a la que nombra San Miguel en honor al santo del día. Seis días después, sigue su ruta expansionista en aguas desconocidas para los hombres de Castilla, el 6 de octubre está en San Pedro, y el día 9 arriba a Santa Mónica, actuales poblaciones que hoy día forman parte de la zona metropolitana de la ciudad de los Ángeles.

El 7 de octubre de 1542, descubre el Archipiélago del Norte, hoy conocido como Islas Santa Bárbara.

El día 10 de octubre llega la expedición expansionista a San Buenaventura (Ventura California), el 13 a Santa Bárbara hasta continuar a Punta Concepción el día 17. Los vientos contrarios obligan a las naves a regresar y refugiarse en la Isla de San Miguel frente a San Buenaventura, no pueden continuar ruta al norte durante varios días. El 11 de noviembre alcanzan Santa María y el mismo día el Cabo de San Martín cuya ubicación es en el Condado de Monterrey.

El cruel invierno, los vientos huracanados y las torrenciales tormentas, separan a las naves dominadas por las fieras aguas. Pasadas las tormentas y la búsqueda de las naos, se reúnen el 15 de noviembre y continúan sin rumbo descubriendo la Bahía de los Pinos, conocida hoy día como Bahía de Monterrey.

El día 18 de noviembre ponen rumbo sur, buscando donde resguardarse en la bahía de la isla de San Miguel, donde llegan el día 23. Aquí hacen campamento durante 3 meses, en espera que pasen las fuertes tormentas de invierno.

El Almirante Juan Rodríguez Cabrillo, fallece el día 3 de enero de 1543 en la Isla de San Miguel, cuya causa fue que tenía un brazo quebrado al caer en un enfrentamiento con indígenas y parece que se le engangrenó. Según leyenda sus restos fueron sepultados en la isla Santa Catalina, frente a la ciudad de los Ángeles.

El 18 de febrero de 1543, las naves vuelven a levar anclas y ponen rumbo hacia el norte bajo el mando de Bartolomé Ferrelo. Con vientos favorables arriban el 1 de marzo a Punta Mendocino, denominada así en honor al Virrey Mendoza, patrocinador de la expedición expansionista de los castellanos. Punta Mendocina está ubicada cerca del límite norte de California, suponiendo que la flota expansionista fue más allá, llegando a los límites del actual vecino Estado de Oregón. Habían pasado delante de San Francisco sin descubrirlo.

El mal tiempo les impidió seguir el viaje más al norte, por lo que regresaron a la Isla de San Miguel, de donde naves y hombres, zarparon un 2 de abril para llegar el 14 del mismo mes al puerto de Navidad, México, de donde habían salido el 27 de junio de 1542.

La armada de Alvarado al mando del Almirante Juan Rodríguez Cabrillo, no alcanzó la meta de su ruta “el país de la especiería” o Molucas, pero abrió las puertas en la era del expansionismo castellano de los grandes descubrimientos: California.

__________

(1) Ricardo de Hinojosa, publigrafics, S.A., México D.F. 1979. pág. 187.
(2) Bartolome de las Casas. Brevísima relación de la destrución de las Indias. SARPE, 1985, Madrid. Pág. 80-81
(3) AGI Patronato 87 N.2 R.4.
(4) Bartolome de las Casas. Brevísima relación de la destrución de las Indias. SARPE, 1985, Madrid. Pág. 80-81

No hay comentarios.: